Movimientos de fractura en el Evita de La Matanza - DataPBA

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El fracaso en la convocatoria para la misa del viernes pasado en San Justo (hubo menos de 200 personas) aumentó la grieta ya de por sí muy marcada dentro del Movimiento Evita en La Matanza. “Juntaron en la iglesia menos gente que un domingo cualquiera y no hubo nadie representativo de la comunidad matancera. Están usando a la organización para una aventura personal”, dicen desde lugares internos enfrentados con Pérsico y su esposa, la auto precandidateada Cubría. Decepción por la ausencia del presidente Alberto Fernández y de Máximo Kirchner, de quienes decían horas antes del oficio que estarían presentes y no mandaron siquiera adhesiones en forma de mensajes.

 Los históricos Alberto Gerardo Fernández y Gabriela Luna, quienes son considerados “línea fundadora” de la organización en La Matanza, muy cercanos a Néstor Kirchner y con presencia y actuación en ese municipio “de toda la vida”, como dicen ellos, vienen enfrentando al poderoso aparto de la organización que conduce Emilio Pérsico y que propone como precandidata a la intendencia a su esposa, la cordobesa-riojana y sanfernandina Patricia Cubría, que accedió a una banca de diputada provincial en representación de otra Sección Electoral distinta a La Matanza, la Primera, que es donde pertenece San Fernando.

“Hace unos cuatro años aparecieron por acá. Compraron la casa de Mario Firmenich (Pérsico fue integrante de Montoneros muchos años y un participante activo de la fracasada “Contraofensiva”) y se lanzaron con su proyecto personal”, sostienen desde los círculos de quienes ven con mucha preocupación que “el Evita intenta convertirse en un partido político con el poderío de recursos que recibe del Estado y para ello está utilizando a las necesidades de las compañeras y compañeros, que además no solucionan”.

“Nos están aislando de la comunidad -continúan-; en esa misa no sólo no apareció nadie del orden nacional, provincial o del Frente de Todos, sino que no estuvieron representantes de ninguna de las áreas de la producción, la educación, el comercio de nuestro municipio”

El enojo de los eviteros matanceros va creciendo. No sólo advierten que los fondos que maneja el movimiento no se transforman en mejoras para sus vecinos, sino que notan que “están usando a La Matanza en un juego político que sólo beneficia a tres o cuatro dirigentes. Mientras tanto, en las calles los que trabajamos todos los días somos nosotros. Ellos están de campaña exclusivamente. Es lo único que les preocupa”, afirman.

Las distancias entre las bases matanceras del Evita y “estos recién llegados”, como los definen muchos históricos, no son nuevas.

Pero los niveles de enfrentamiento se agudizaron a partir de la suspensión de muchos trabajos que la organización realizaba en los barrios. “Hay inmovilización por dos razones: una, que están todo el día en la rosca política; y la otra, que a pesar de que vemos en los medios que todos los días aumenta la cantidad de planes, acá en La Matanza eso no pasa, por lo que no podemos organizar trabajo comunitario porque nos faltan manos que puedan dedicarse a ello una parte del día”, sentencian.

Muchos de los que exigen mayor seriedad en el trabajo del Evita en La Matanza sienten que “así como utilizaron a San Fernando para rosquear políticamente y acceder a cargos, ahora lo están haciendo acá. Y seguro que después irán por otros lugares y a la gente necesitada de acá la dejarán a un costado, como hicieron allá”, concluyen.


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