
Carlos Bianco respondió a los cuestionamientos de Máximo Kirchner contra Axel Kicillof y defendió las primarias como mecanismo para definir la candidatura presidencial del peronismo. El kicillofismo evita una ruptura abierta, pero marca límites frente al operativo “Cristina 2027”.
La interna del peronismo volvió a quedar expuesta después del banderazo por la libertad de Cristina Kirchner en Parque Lezama. Allí, Máximo Kirchner apuntó contra los dirigentes que hablan de unidad pero no visitan a la expresidenta en San José 1111, una frase que fue leída como un mensaje directo a Axel Kicillof.
La respuesta llegó desde el gobierno bonaerense. Carlos Bianco, ministro de Gobierno y principal armador político del gobernador, evitó una confrontación personal con el líder de La Cámpora, pero dejó una definición central: el candidato presidencial del peronismo debería surgir de una PASO.
“Este no es el año de las candidaturas, es el año de las construcciones políticas”, sostuvo Bianco durante su conferencia de prensa. Con esa frase buscó correr la discusión electoral inmediata y ubicar al Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que impulsa Kicillof, en una etapa de armado territorial y político.
Sin embargo, el mensaje también funcionó como respuesta al cristinismo. Bianco remarcó que el sistema de primarias está vigente y lo definió como “el mejor sistema posible” para resolver una candidatura del peronismo o del campo popular. Según planteó, quienes quieran representar al espacio podrán presentarse y será la gente la que defina quién está en mejores condiciones de enfrentar a Javier Milei o al candidato de la derecha.
El trasfondo de la discusión es la disputa por el liderazgo opositor hacia 2027. En el kirchnerismo duro crece la idea de instalar nuevamente a Cristina como candidata presidencial, incluso frente a una eventual impugnación judicial. Esa estrategia, según admiten en distintos sectores del PJ, podría ordenar al peronismo detrás de la expresidenta y limitar el armado nacional que viene construyendo Kicillof.
En ese marco, la defensa de las PASO no fue una respuesta menor. El kicillofismo busca evitar que la candidatura presidencial quede definida por presión interna, por aclamación o por una jugada testimonial. La propuesta de primarias le permite a Kicillof sostener un discurso de unidad, pero al mismo tiempo reclamar competencia y participación popular.
Bianco también respondió a las críticas por la ausencia del gobernador en el acto de Parque Lezama. Afirmó que Kicillof pidió al Movimiento Derecho al Futuro convocar y participar de la movilización, aunque en los hechos la presencia del kicillofismo fue acotada. Sobre la decisión del gobernador de no visitar a Cristina en su prisión domiciliaria, el ministro evitó una respuesta directa.
El funcionario sí ratificó la posición política del gobierno bonaerense frente a la condena de la expresidenta. Insistió en que se trató de una condena injusta, dictada en un proceso cuestionado, y sostuvo que no existen pruebas que involucren a Cristina Kirchner en el trámite de licitación de las obras investigadas.
La tensión, por ahora, no llega a una ruptura formal, pero ordena dos estrategias distintas. La Cámpora intenta mantener a Cristina como centro excluyente del peronismo y como factor de alineamiento electoral. Kicillof, en cambio, busca ampliar su construcción nacional sin romper con la expresidenta, pero sin aceptar que el futuro del PJ quede definido de antemano.
La frase de Bianco dejó sintetizada esa posición: no es tiempo de ungir candidatos, pero cuando llegue el momento, la candidatura deberá resolverse en las urnas. En otras palabras, unidad sí, pero con PASO.

